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Alonso de Fonseca III: el Humanista

Alonso De Fonseca III: El Humanista

Humanista, Arzobispo y Prelado. Fonseca III.

Santiago de Compostela tiene un gran patrimonio artístico, arquitectónico …y también cultural. En este artículo presentamos la biografía de uno de los personajes compostelanos de poder clerical y social del siglo XVI, siendo uno de los impulsores de la Universidad Compostelana. Nuestros Guías de Turismo Locales muestran a nuestros clientes el Colegio de San Jerónimo durante la visita guiada al conjunto histórico artístico compostelano destacando su papel protagonista en la historia de la ciudad y también en la del conjunto de España.

La memoria de este eclesiástico, nacido en Santiago en 1476 y muerto en Toledo en 1534, mantiene el tono de la que dejó su padre, el prelado Alonso II de Fonseca, quien lo tuvo a la sazón de una dama de alta cuna, María de Ulloa, señora de Cambados. Curioso de las ciencias humanas, el joven Alonso veló sus armas intelectuales en Salamanca, donde adquirió mayor presteza en Teología y Leyes. Sabemos que fue párroco de Santa Comba de Xallas y Santa María la Grande, en Pontevedra. Asimismo, actuó como notario y arcediano de Cornado. A partir de 1490, ejerció como canónigo en Compostela. Según dicen los apuntes del periodo, su progenitor lo designó para que le sucediera en la dignidad episcopal. En notación moderna, cabría hablar de un ascenso hacia la cúpula del poder. En 1523, sucediendo al cardenal Cisneros, Fonseca pasó a dirigir el arzobispado toledano, siempre bajo la sombra protectora de la monarquía. Recuérdese que su lealtad a la Corona obtuvo una recompensa simbólica, o si se quiere, protocolaria. Por ejemplo, el religioso fue el encargado de derramar el agua bautismal sobre ese niño que, años después, ocuparía el trono con el nombre de Felipe II.

Fonseca III participó en el Consejo Real que asesoraba a Carlos V. Bajo dicha responsabilidad, respaldó al Rey cuando éste solicitó un impulso económico a su proyecto imperial en las Cortes de Santiago (1520). En contraste, el prelado fracasó en su propósito de que Galicia estuviera representada en las Cortes. Además de un decidido humanista, protector de Erasmo de Rotterdam, don Alonso completó un notable proyecto cultural que hizo de él uno de los mecenas más considerables de su tiempo. Entre las obras que él mismo firmó, figura una Historia de los linajes. José Filgueira Valverde avanza aún más en el elogio cuando destaca que el palacio de Fonseca III fue siempre una Academia, así configurada a resultas de su amor al saber. Entre las obras que hizo construir el sabio arzobispo en Compostela, el estudioso menciona la portada catedralicia que antecedió a la diseñada por Casas y Novoa, el edificio claustral, la Capilla de la Concepción, más las de Santa Cruz y del Alba, los soberbios retablos de San Bartolomé y de San Juan, la fachada del Palacio Arzobispal, el Hospital Real, los colegios de Santiago Alfeo y San Jerónimo.

Don Diego de Acevedo fue el hijo que el ilustre Fonseca tuvo con doña Juana Pimentel.

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