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La Fábrica Azucarera de Portas

La Fábrica Azucarera De Portas

Una de las visitas más destacadas a realizar en las proximidades del Río Umia a su paso por  la zona alta de la Comarca del Salnés es la de la Fábrica Azucarera ubicada en el Concello de Portas. Se trata de un viejo completo rehabilitado  en el que permanecen bien conservados los muros de la fábrica así como su chimenea intacta de unos 60m de alto. Precisamente la chimenea es el principal atractivo de este pequeño municipio, de 22 km cuadrados de superficie y formado por unos 3.000 vecinos, ya que hoy se ha convertido en el mejor mirador panorámico de todo el valle del Salnés. Existe un ascensor para alcanzar su parte elevada o bien pueden utilizarse las no pocas escaleras espirales, que con las que casi en vertical, se llega a lo alto del icono más destacado de este histórico recinto de Portas.

La fábrica tuvo un exiguo periodo de vida. La compañía «Azucarera Gallega» se fundó en 1899. Se acababa de perder la guerra contra EEUU y la colonia de Cuba en 1898. Empresarios del azúcar de caña cubanos repatriados y hombres de negocios locales pensaron que sería necesario cubrir la más que previsible carencia de azúcar en los años venideros, por lo que fomentaron la construcción de fábricas azucareras de remolacha en toda España.

Finalmente no fue posible reconvertir la producción agrícola para aumentar el terreno de cultivo de remolacha y además, los precios del azúcar de caña importado, aún con aranceles, pronto bajaron a niveles asumibles. Por ello la mayoría de fábricas azucareras quebraron pronto. La de Portas cerró sus puertas en 1903. Desde entonces vivió más de 100 años de abandono.

Actualmente, dentro de los viejos muros de la fábrica hay una guardería, un centro de la tercera edad, una cafetería y, anexo, incluso una pista de tenis y un parque bio-saludable. El ramal ferroviario que se construyó ex professo para la fábrica, a unos 100 m. de los edificios, estuvo hasta hace unos pocos años en servicio, integrado en la red ferroviaria gallega.

Se trata de una oportunidad para rememorar la historia reciente de Galicia y de paso dar cuenta de las grandes obras que aún hoy siguen cubriendo muchos de nuestros paisajes. Aunque hubo apuestas industriales no tan rentables como se esperaban, reconocemos que para nuestra fortuna estas viejas expresiones industriales son un símbolo de orgullo de nuestros antepasados.

No dudes en conocer rincones de tanto contenido histórico-industrial con nuestros guías de turismo especialidades en la proto-industrialización del siglo XIX.

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