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Redondela y su Puente Metálico

Redondela Y Su Puente Metálico

¡Redondela a todo tren!

El término municipal tiene una extensión de 51,9 km cuadrados. Cuenta con una población aproximada de 29 607 habitantes en el municipio y 7376 en su capital. Resulta el cuarto municipio más poblado de la provincia, tras Vigo, Pontevedra y Vilagarcía de Arousa, situado entre las dos primeras dista a 13 km de Vigo y 20 de Pontevedra.

Los viaductos ferroviarios que cruzan el cielo de Redondela son, desde hace más de un siglo dos iconos indisociables a esta localidad, hasta el punto de que muchas veces se la denomina la Villa de los Viaductos. Aunque no por ello debemos olvidarnos de otros eventos también importantes para su vida local como la Fiesta del Choco, el Carnaval de Verano o la Fiesta de la Coca declarada de Interés Turístico o el destacado Festival Internacional de Títeres

Redondela cuenta con dos grandes joyas arquitectónicas ferroviárias de finales del siglo XIX, uno conocido como el Puente de Madrid -mucho más distinguido por ser el primero en saltar el valle redondelano- y el otro en el que nos vamos a centrar; el Puente de Pontevedra inaugurado en 1884.

El Puente de Pontevedra se ubica en pleno núcleo urbano de Redondela. Sirve actualmente de paso a la línea de Ferrocarril Redondela-Pontevedra (unos 19kms). Consta de tres vanos metálicos y diez de sillería con unas luces de 46.00-57.50-46.00 (metálicos) y 7.00 m sillería. Responde a una tipología de puente metálico del siglo XIX, con trabes de celosías sobre pilares también de celosía. Presenta un estado de conservación bastante bueno. Este viaducto fue diseñado por el ingeniero y arquitecto Mariano Carderera Ponzán (1846-1916), técnico de gran prestigio, director de la escuela de Ingeniero Caminos y autor de varios proyectos ferroviarios. El espacio que ha de salvar el viaducto se cruza mediante un tablero sobre una estructura de hierro en celosía, cuya longitud es de 149 metros, cuyo soporte se realiza mediante dos pilares también metálicos.

Esta es la gran diferencia, además de la longitud con el primer viaducto, que se emplea el hierro en toda la estructura y en los elementos de sustentación, salvo en los dos pequeños tramos de acceso en los que se emplea una construcción de fábrica de sillería. Incluidos ambos tramos de acceso, el viaducto de Pontevedra tiene una longitud de algo menos de 250 metros.

Y a diferencia del primero de los viaductos, realizado por una compañía francesa, éste fue fabricado y montado por la Maquinista Terrestre y Marítima de Barcelona. La compañía catalana, especializada en máquinas de vapor para la navegación y locomotoras, llegaría a construir y montar casi cuatrocientos puentes y viaductos ferroviarios en el último cuarto del siglo XIX. Dos de ellos serían el Viaducto Pontevedra, de Redondela, y el que salva la desembocadura del río Verdugo en la Ría de Vigo entre Arcade y Pontesampaio.

Quienes viajaban en tren antes de 1970 se acordarán, sin duda de que las composiciones que salían de Vigo con destino a Pontevedra, Santiago, A Coruña y Ferrol, o que hacían el trayecto inverso, al llegar a la estación de Redondela, debían retroceder unos cuantos metros ya que la estación había sido construida pensando solo en la vía de Ourense. La estación de Redondela se encontraba entonces algo más adelantada respecto de la actual y la maniobra era necesaria para poder tomar la vía que cruzaba el viaducto de Pontevedra. Entre 1970 y 1971, Redondela estrenaría la variante que ponía fin al uso del viaducto Madrid, su nueva estación (que es la actual) y el ramal Redondela-Guixar.

Después de 128 años de su inauguración, el viaducto de Pontevedra sigue prestando su servicio. Sobre él pasan los trenes automotores de media distancia, pero también el tren hotel Rías Gallegas, el talgo diurno y varios mercantes.

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