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Visitando Cambados

Visitando Cambados

Visitando la Capital del Albariño, Cambados.

Nuestro guía de turismo Anxo Santomé ha estado estos días con un grupo de viajeros procedentes de Jaén visitando las Rías Baixas. Ha sido un grupo muy dinámico y muy divertido como buenos andaluces que son. Entre las ciudades y villas que hemos disfrutado, en este artículo nos centraremos en la visita realizada a la capital del Albariño: Cambados.

Cambados es un auténtico museo al aire libre esculpido en granito, que atesora uno de los conjuntos históricos mejor conservados de Galicia por la infinidad de pazos señoriales, calles nobles,  monumentos, esculturas…  Cambados nace de la fusión de tres villas históricas que mantienen su autenticidad: Fefiñáns, con un marcado carácter noble, Cambados con sus bellas plazas, calles y ruinas de Santa Mariña, y el  carácter eminentemente marinero de San Tomé. Su unión hace de Cambados un lugar único en Galicia.

Algunos de sus principales recursos …

Plaza de Fefiñáns: La plaza de Fefiñáns está formada por el pazo de Fefiñáns, el arco-puente, la atalaya Torre del Homenaje, y por la iglesia de San Benito, siendo uno de los conjuntos arquitectónicos más bellos y admirados de Galicia. Antiguamente era conocida como la plaza del mercado, pues allí era donde se celebraba semanalmente.

Pazo de Fefiñáns: Declarado Bien de Interés Cultural en el 2012 el pazo de Fefiñáns comenzó su construcción en el s.XVI por mandato de Juan Sarmiento y Valladares, señor de Fefiñáns y consejero de Felipe II, la obra la terminó su sobrino D. Gonzalo de Valladares, I Vizconde de Fefiñáns, título concedido por Felipe IV, y el hijo de éste D. Fernando de Valladares II Vizconde de Fefiñáns en el s.XVII.

Más tarde, fue transferido por vínculos matrimoniales a los condes de Figueroa.

El pazo, posee una clara influencia de la arquitectura renacentista italiana, patente sobre todo en la composición de sus fachadas.  Tiene forma de «L» con dos bellos balcones circulares de indiscutible belleza situados a ambos extremos del edificio. Dos grandes portalones de acceso, y sobre ellos, dos grandes escudos de linajes familiares, introducidos por D. Fernando de Valladares embellecen la fachada de la espectacular edificación. El lado norte del palacio está dedicado a D. Fernando de Valladares y el lado de poniente a D. Gonzalo.

Una gran torre almenada y un arco-puente de traza barroca en el extremo norte del pazo, que, antiguamente estaba acompañado por otros tres, complementan el conjunto arquitectónico.

Hoy en día, en los bajos del palacio se sitúan dos bodegas de vino albariño, bodega Joaquín Gil Armada y bodega Palacio de Fefiñanes; ésta última fue la primera bodega que comercializó el vino albariño con marca y etiqueta.

Iglesia de San Benito: Antiguo templo románico, remodelado a comienzos del s.XV y reedificado en el s.XVII por orden de D. Gonzalo de Valladares poniéndola bajo el patrocinio de San Benito. Al igual que el pazo fue declarada Bien de Interés Cultural en agosto del 2012.

La fachada y las torres fueron construidas en 1784, tal y como demuestra una inscripción situada sobre el arco de acceso.

Sus elementos más destacados son los dos campanarios barrocos y su interior gótico, donde son de admirar la bóveda principal, las dos capillas interiores con los sepulcros de D. Gonzalo de Valladares y su esposa Dña. María Ozores y Silva, y la capilla mayor presidida por un retablo barroco.

Dos figuras de granito conocidas como los Balboas, ataviadas como guerreros con maza y escudo, escoltan los enterramientos de sus señores situados en el interior del sagrado templo y protegen simbólicamente la plaza y la iglesia.

Arco-Puente: Único puente en forma de arco que se conserva de los cuatro que antiguamente existían en la plaza.

Eran utilizados por los nobles del pazo para desplazarse por las distintas dependencias del conjunto, o para acceder a la parte privada que poseían en la iglesia de San Benito.

En 1843, se toma la decisión de tirar esos arcos porque dicen que interrumpían el paso del mercado semanal que allí se celebraba, así como a la gente que viajaba a caballo o a los carros cargados de leña. El responsable de esta decisión fue Javier de Zarate y Murga, Marqués de Montesacro.

Torre del Homenaje: Torre-mirador del s.XVI. Llama la atención la inscripión que en ella se puede leer:

“Conócete a ti mismo. Por semejanza a Dios procede como hechura de su mano. Huye del vicio. Busca la virtud. Aborrece el ocio. Ama el trabajo. No seas soberbio, antes humilde. No mientas porque es la mayor vileza de los viles. Procura los amigos mejores que tú, pues con esto y verdad, secreto y limpieza de alma, nos sucede bien todo. Da lo que pudieres bien distribuído. No olvides los beneficios ni te acuerdes de las injurias si quieres parecerte a Dios. Y advierte que el osar morir da la vida porque los hombres con grandes peligros y trabajos se adquieren. Ama y teme a Dios y atribúyele los sucesos porque no hay otra fortuna”.

Museo Molino de Mareas de A Seca: Mandado construir en el año 1622 por D.Gonzalo de Valladares, I Vizconde de Fefiñáns en la parroquia cambadesa de San Amedio de Corvillón, entre las puntas de Fefiñáns y Tragove, tiene la peculiaridad de que funcionaba con la subida y bajada de las mareas, por eso recibe la denominación de A Seca, porque la zona interior quedaba en seco con la bajamar, volviéndose a llenar con la pleamar.

En el año 2002, tras su restauración y recuperación forma parte de la Red de Museos de Cambados.

Casa Museo Ramón Cabanillas: La casa natal de Ramón Cabanillas es una pequeña edificación marinera situada en el barrio de Fefiñáns, que fue rehabilitada y transformada en casa museo y abierta al público el 28 de julio de 1998.

Aquí nació en 1876 el “Poeta da Raza“ y es aquí donde se lleva a cabo la recreación de la vida y obra del escritor.

Plaza de As Rodas: Esta plaza era antiguamente conocida con el nombre de plaza Diaria, puesto que era un lugar en el que se podía adquirir productos frescos, como pescado y verduras diariamente.

En la actualidad, es un lugar de tapeo donde el vino albariño y las buenas raciones están presentes durante todo el año.

Plaza Francisco Asorey: Plaza dedicada al escultor cambadés del mismo nombre. En ella se encuentra una replica de “A Naiciña”, una de las obras más conocidas del escultor, hecha por un discípulo de Asorey, Xosé Cao Lata.

Pazo de Bazán: Mandado construir por D. Pedro Bazán de Torres, párroco de Cambados, en el s.XVII, restaurado en el  XVIII por Pedro Bazán de Mendoza, siendo residencia de su hijo Pedro Pablo Bazán de Mendoza famoso traductor de Voltaire, y Luisa Bazán, bisabuela de la conocida escritora Emilia Pardo Bazán.

Finalmente, fue adquirido en la década de los 60 por el Ministerio de Información y Turismo siendo totalmente remodelado para albergar el Parador Nacional de Turismo del Abariño.

Paseo de A Calzada: El Paseo de A Calzada es la unión natural entre las antiguas villas de Fefiñáns y Cambados. Se construyó en el año 1852 con piedras del antiguo convento de San Francisco y posteriormente se plantaron los árboles en el 1855.

Con motivo del tercer centenario del Quijote se le cambia el nombre por paseo de Cervantes, pero finalmente, a principios de los 80 vuelve a recuperar su nombre original.

En este paseo se encuentra, desde marzo de 2013 la Oficina Municipal de Turismo, que permanece abierta durante todo el año, y  el monumento al poeta Ramón Cabanillas, esculpido en bronce por Francisco Asorey en el año 1960 y donde, con motivo de la celebración en mayo del día de las Letras Gallegas, se realiza una ofrenda floral por parte de los alumnos de los distintos colegios del ayuntamiento al escritor homenajeado cada año.

Casa Consistorial: Data del año 1850, y fue construído en un primer momento para albergar la cárcel y el juzgado del partido judicial de Cambados. El ayuntamiento se situaba en  otro edificio en la actual plaza de Alfredo Brañas, trasladándose posteriormente a la ubicación actual en el año 1873. La construcción sufrió varias modificaciones a lo largo de los años. Hoy en día, sus dependencias se utilizan como oficinas administrativas del ayuntamiento y a la policía local.

Plaza Ramón Cabanillas: Cambados, conocido por ser la Capital del Vino Albariño, situó en esta plaza en el 50 aniversario de la fiesta del vino, una estatua de bronce hecha por el escultor Francisco Leiro, dedicada a Baco, dios del vino en la mitología romana.

Convento de San Francisco (actual iglesia parroquial): Fundado bajo la orden franciscana y puesta bajo la advocación de la Inmaculada Concepción por el matrimonio natural de Villajuan D. Juan Daval y Dña. María Pérez en el año 1588.

Fue convento franciscano, hasta que en el año 1835, con la desamortización, la propiedad del edificio pasó al estado y los monjes tuvieron que abandonar el convento.

El edificio se convirtió entonces en cuartel de adiestramiento militar, del primer batallón del Salnés, y posteriormente en escuela y cárcel. Finalmente fue demolido y las piedras de las cortes y otras dependencias se utilizaron para el malecón del paseo de A Calzada, para la alameda de San Tomé y para empedrar la calle que da acceso al convento, hoy en día calle Padre Peña.

El templo sustituyó a la antigua iglesia parroquial de Santa Mariña. En su interior se encuentran los enterramientos de sus fundadores D. Juan Daval y Dña. María Pérez, siendo de estilo gótico marinero, presenta también rasgos renacentistas. Consta de una sola nave con dos capillas con bóvedas de crucería en el lado del Evangelio.

Destaca la fachada con multitud de representaciones, cinco llagas franciscanas, las figuras de Adán y Eva, cada uno de ellos situados dentro de una concha, las representaciones de los fundadores en posición orante y el escudo de los Figueroa.

También podemos ver una cruz junto a la puerta de acceso a la iglesia, que es un homenaje a José Antonio Primo de Rivera y a los caídos en el bando nacional durante la guerra civil.

Ruinas de Santa Mariña Dozo: Situada en la falda del monte de A Pastora, en las inmediaciones de un antiguo castro, se encuentran los restos de la antigua iglesia parroquial de Santa Mariña, patrona de Cambados.

Sobre una capilla románica del s.XII, D. Lope Sánchez de Ulloa construyó la iglesia de Santa Mariña Dozo, que fue restaurada y ampliada por su hija Dña. María de Ulloa a finales del s.XV.

De estilo gótico marinero, presenta también rasgos renacentistas. Consta de una sola nave dividida por cuatro arcos transversales románicos, cinco capillas laterales, sacristía y capilla mayor. En su interior destaca la decoración con bolas sobre los arcos y capillas. En uno de estos arcos está representado uno de los siete pecados capitales, “la pereza”. En las capillas destacan las iconografías en relieve con escenas bíblicas, tales como la visitación, Cristo y los apóstoles, la expulsión del paraíso o los pecados capitales.

Fue destechada y abandonada por motivos políticos y religiosos en el s.XIX, trasladando la iglesia parroquial a la iglesia del antiguo convento de San Francisco más céntrica. Finalmente se utilizó como cementerio parroquial.

Sus restos fueron declarados Monumento Nacional en el año 1943 y albergan hoy en día “…el más melancólico camposanto del mundo” en palabras del escritor Álvaro Cunqueiro, gran admirador de la villa cambadesa.

Desde diciembre de 2013 y, tras el 70 aniversario como Monumento Nacional, el Ayuntamiento de Cambados consiguió la inclusión de las Ruinas de Santa Mariña Dozo en la prestigiosa Asociación de Cementerios Singulares de Europa (ASCE), convirtiéndose en el primer cementerio de la provincia de Pontevedra en pertenecer a este selecto grupo, y el cuarto de nuestra Comunidad Autónoma, tras el Cementerio de San Amaro de A Coruña, el Cementerio Inglés de Camariñas y el Cementerio de Lugo.

Santa Mariña Dozo abre, a partir de ahora, una nueva vía de promoción y difusión de nuestro patrimonio, a través de esta red que agrupa 22 países y 179 cementerios europeos tan significativos como las Catacumbas de Roma, el Père – Lachaise de Paris o el Zentralfriedhof de Viena.

Pazo de Montesacro: D. Diego de Zarate y Murga, I Marqués de Montesacro por decreto de Felipe V, construyó en la villa de San Tomé el pazo de Montesacro en el s. XVIII, al estilo barroco de la época.

Destaca en su fachada el elegante escudo de armas de los Zárate y Murga, timbrado por la cruz de Santiago, y la corona del marqués, de la cual sale un brazo esgrimiendo una espada.

En 1937, la esposa del VIII Marqués de Montesacro, Dña. Juana María Grisone, al quedar viuda y sin hijos decidió vender el pazo. En un primer momento la compra la iba a realizar el empresario cambadés D. Manuel Otero, pero finalmente optó por cederla a las Hermanitas de la Caridad para que pudiesen ampliar el asilo que por aquel entonces se situaba en el pazo de Torrado.

El pazo de Monstesacro fue entonces completamente remodelado, pasando a ser la residencia de mayores.

Capilla de la Valvanera: Está adosada al pazo de Montesacro y fue construída al mismo tiempo que éste, en el s. XVIII. Es de carácter semipúblico y en ella se venera a la virgen de la Valvanera, tradición riojana traída a estas tierras por los Marqueses de Montesacro.

Cabe destacar en su interior la imagen sedente de la virgen en un magnífico altar barroco, y en su fachada, la imagen pétrea de la misma.

Torre de San Sadurniño: El descubrimiento del sepulcro del Apóstol Santiago a principios del s. IX y el posterior levantamiento de la catedral, provocaron que surgiesen estas torres de vigía para defender la ría de Arousa y  Compostela de los ataques de normandos y vikingos. Construída en la antiguamente conocida como isla de A Figueira, en tiempo del obispo compostelano Sisnando I, en la Alta Edad Media y reparada posteriormente por el arzobispo Gelmírez.

Por medio de hogueras se avisaba de la llegada de los piratas a la ría. La Torre de A Lanzada enviaba el aviso a la Torre de San Sadurniño que remitía la señal a la Torre de Cálogo en Vilanova de Arousa que a su vez lo hacía llegar a las Torres de Oeste en Catoira, poniendo en estado de alerta y defensa a toda la comarca y a Santiago de Compostela.

Esta torre representa los restos de lo que antiguamente fuera una fortaleza, que sería destruída por los rebeldes Irmandiños, y de nuevo reedificada por Gómez de Sotomayor hasta su abandono. Junto a ella había una capilla, de la que no quedan vestigios con las imágenes de San Tomé, que le dio nombre a la villa y San Sadurniño que le dio nombre a la torre, conservadas en la capilla de la Valvanera.

Esta defensa contra los ataques de los pueblos viquingos y sarraceños le valió a Cambados para ser nombrado «Muy Leal Villa» por el Rey Fernando II en el s.XII, iniciándose entonces un período de esplendor que queda reflejado en la multitud de pazos que existen en el municipio.

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