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La Isla de Cortegada y su Bosque de Laurel

La Isla De Cortegada Y Su Bosque De Laurel

En pleno corazón de la Ría de Arousa se encuentra uno de los grandes tesoros naturales de las Rías Baixas: la Isla de Cortegada y su archipiélago (las Islas de Malveiras, Briñas y el Islote do Con). Forma parte del Parque Nacional das Illas Atlánticas (Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada). Se encuentran justo en la desembocadura del Río Ulla, entre el municipio de Rianxo y Vilagarcía de Arousa, al cual pertenece. Ocupa una superficie de 190 ha divididas entre las 43,5 ha terrestres y las 147,5 ha marinas. Un complejo natural de enorme valor vegetal, entre otras muchas especies, gracias al exclusivo y único Bosque de Laurel que se conserva en la Isla de Cortegada.

El hecho de formar parte del Parque Nacional das Illas Atlánticas determina una capacidad máxima de visitantes diarios: 150 personas. No obstante, desde la popular localidad de Carril (Vilagarcía de Arousa) célebre por la intensa labor que realizan los parquistas en la cría y comercialización de la Almeja de Carril- varias empresas organizan visitas turísticas a Cortegada con salida desde su puerto pesquero. El recorrido en barco es corto, pues, apenas hai 200m entre la Isla de Cortegada y Carril; aunque el viaje resulta de lo más interesante al navegar entre zonas de cultivo de vivaldos y al disfrutar de excelentes vistas costeras.

Reseñas Históricas

Aunque ya en el siglo I Plinio el Viejo dejaba constancia del recinto natural con el nombre de Corticata no será hasta la época medieval cuando la vida civil y religiosa se establezca en la Isla de Cortegada. La vida de los colonos en la isla se prolongará durante varios siglos basada en actividades del sector productivo primario y adaptándose a la húmeda climatología y las condiciones propias del territorio insular.

Hacia 1652 se levanta una Ermita dedicada a la Virgen de los Milagros y un Priorato destruído en 1835.  En el siglo XVII se construye un Hospital que ayudaba a colonos y peregrinos que navegaban hacia Santiago de Compostela a través del Río Ulla. Ese edificio evolucionaría hasta convertirse en un Lazareto en el que se daría confinamiento a enfermos infecciosos y contagiosos de lepra y tuberculosis. Los vestigios de estos edificios así como las viviendas de los colonos, cuadras de animales, lavadero y mina de agua se concentran en la parte sur de la Isla de Cortegada. La ocupación insular sería constante durante el siglo XIX hasta que en 1910 tiene lugar un hecho de gran relevancia: los colonos abandonan la Isla de Cortegada y esta pasa a manos del Rey Alfonso XIII donada por el pueblo de Carril para que construyera un Palacio de Veraneo. Incluso se encargaron los planos del hipotético palacio al arquitecto de cámara Ripollés y el arquitecto Antonio Palacios diseña los planos del puente que uniría la isla a tierra firme.

El proyecto del Palacio de Veraneo del Rey Alfonso XIII nunca llegó a materializarse aunque la propiedad de la Isla de Cortegada siguió en manos de la Familia Borbón hasta 1979, momento en el que Don Juan de Borbón vende la propiedad a la promotora inmobiliaria Santiaguesa Cortegada SA por valor de 60 millones de pesetas. Aquella venta supondría la cosntrucción de viviendas de lujo en la isla motivo por el cual el pueblo de Carril y el conjunto de Vilagarcía de Arousa protesta hasta conseguir la protección natural del espacio. No sin dificultad, en el año 2007 se incorpora al patrimonio público del Parque Nacional das Illas Atlánticas. Afortunadamente, la ausencia de vida humana en la Isla de Cortegada en este último lustro ha permitido la excelente consevación y recuperación del único bosque de laurisilva de Europa.

Visitamos la Isla de Cortegada

La mejor forma de conocer la Isla de Cortegada es caminando por alguno de los senderos habilitados para el uso público y apreciar la riqueza vegetal y animal del entorno natural. Descubriremos sorprendidos en nuestro paseo los constantes cambios de olores como consecuencia de la vegetación arbórea tan distinta en pocos pasos.

A la llegada al antiguo poblado colono tenemos a disposición una Caseta de Información donde podemos tomar un plano de la Isla y valorar las dos posibles opciones principales para visitarla. Además, se dispone de señalización turística de sencilla interpretación por parte del visitante a lo largo de los senderos principales.

Ruta A “Un paseo por Cortegada: bordeando el mar”

Recorre el camino que rodea el perímetro de la isla mostrando la riqueza natural y cultural de esta hermosa isla.

Distancia: 3,2 km.
Duración del recorrido: 2 h 15 minutos.
Desnivel máximo: 3 metros.

El puerto de acceso está junto a la Playa de Sartaxéns y desde aquí se ven algunas de las construcciones más emblemáticas de la isla: la Ermita, junto a la que antiguamente se encontraba el Hospital y uno de los tres Cruceiros que existen en el archipiélago, señales del camino marítimo hacia Santiago de Compostela. Se recomienda comenzar la expedición a través del sendero que sale por la parte izquierda de la Ermita. La primera parte del camino circula por la orilla oeste, dejando ver el resto de islotes que componen el archipiélago: Malveira Grande y su singular bosque de Rebollos, Malveira Chica, el Con y Briñas, todos ellos en zonas de reserva. Pasaremos entre pinares, robles, castaños y rebollos  hasta el Bosque de Laureles. Poco después de la Playa del Batel, alcanzamos el Cruceiro de Punta Corveiro, en el extremo nordeste de la isla, marca el comienzo de la zona de aprovechamiento marisquero, como muestran las parcelas de cultivo y las miles de conchas que se acumulan en el borde. En vista ya de las casas de Carril, pasaremos por la parte de la isla más próxima al continente, en la que a través de el ”Camino del Carro” se pude llegar andando a Carril. Seguimos el sendero pasando por más playas, castañosalisedas, bojs … hasta toparnos con el viejo poblado de los colonos.

Ruta B «Un paseo por Cortegada: La medicina del mar»

Distancia: 2,1 km.
Duración del recorrido: 60 minutos.
Dificultad: baja.

Tomamos la misma ruta  que en la opción anterior hasta pasar Punta Fradiño y toparse con el inicio del Bosque de Laurel. Coincide con el punto de la isla mas estrecho, motivo por el cual los colonos construyeron un «Camino de Piedra» para comunicar ambos márgenes. El paseo por el camino transcurre bajo la sombra resultante de la densidad de las copas de los árboles tan diversos que forman la zona centro de Cortegada. Relajan los sonidos diversos de animales y aves. Y mayúscula es la sorpresa en un punto concreto del camino donde los «robles literalmente se comen las piedras que delimitan el camino». Finalmente, salimos al sendero que rodea el perímetro de la Isla hasta alcanzar el inicio de la ruta: el poblado de los colonos.

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