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El Río Mao y sus Pasarelas de Madera

El Río Mao Y Sus Pasarelas De Madera

En pleno corazón de la Ribeira Sacra, en el municipio de Parada de Sil, Ourense, se haya escondido un gran tesoro natural y etnográfico: el río Mao y sus pasarelas de madera. Se trata de una ruta circular de unos 3,5kms de longitud cuyo recorrido principal se encuentra envuelto entre la densa masa forestal que cubren las paredes rocosas formadas por la erosión que durante miles de años ha provocado el río Mao desde su nacimiento, a 785m de altitud en la Serra de San Mamede recorriendo 28km, hasta su desembocadura en las aguas embalsadas del río Sil.

El inicio de la ruta se encuentra justo después de haber pasado el pueblo de Cristosende paralelo a la carretera provincial OU-0605 en dónde encontraremos una construcción dedicada a albergue turístico y a centro de exposiciones. Dicha edificación fue en el pasado una central hidroeléctrica cuya época de producción energética se remonta a la primera década del siglo XX. De hecho a media que realizas la senda se aprecian restos de las infraestructuras que daban cobertura a la producción de la hidroeléctrica llamada inicialmente La Gallega, aunque posteriormente fue vendida a Unión Fenosa.

El tramo principal de ruta transcurre por la parte baja de los Cañones del río Mao a través de una gran pasarela de madera de unos 1.000m de longitud deseñada por la arquitecta paisajista Isabel Aguirre. A lo largo del recorrido, muy cómodo aunque inaccesible para personas de movilidad reducida, caminaremos por rampas extensas salvando pronunciados desniveles a base de tramos de escaleras entre una vegetación autóctona caracterizada por el microclima existente en la Ribeira Sacra. Cabe destacar la presencia de castaños, robles, tojos, brezos, retamas, alcornoques, madroños, encinas, naranjos y olivos, jara y lavanda; entre otras. La belleza y el encanto natural del lugar es el gran atractivo de esta ruta en cuyos miradores dotados de bancos se conseguirán excelentes panorámicas e imágenes que quedarán prendadas en nuestras retinas.

El final del tramo de las pasarelas de madera conduce a la playa fluvial que forman las aguas del río Mao justo antes de unirse al calmado cauce del río Sil, entre viejos molinos, terrazas de antiguos viñedos y centenarios castaños. Una ruta que mantiene el encanto una vez que continúas entre las viviendas que forman el pequeño pueblo de Barxacova. Sin duda, mientras pasas entre sus viejas casas nos veremos sorprendidos por las escenas tradicionales que mueven el día a día de sus ancianos y agradables vecinos.

La ruta continúa después por carreteras que conducen de nuevo hasta la vieja fábrica de luz. Una ruta circular que sorprende a quién la recorre seducido por las sensaciones de paz, por la belleza del entorno y por la grandeza que ha formado la naturaleza. Una ruta muy recomendable en la importante comarca de la Ribeira Sacra.

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